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Búsqueda del Alma Suprema

"Almas simples y Almas compuestas"

Todos los hombres piensan que tienen un alma propia y que tienen un espíritu personal y único. Esta es la concepción de Alma y Espíritu que ha venido ocupando la mente humana a través de los siglos de evolución y de búsqueda de los valores existentes en "lo más allá".

Para poder entender este concepto, que pensamos pugna con todo lo establecido hasta el presente, hay que comenzar por apartar esta idea arraigada profundamente en los hombres, y observar con una mente abierta esta concepción del Alma y sus derivados.

Comencemos por decir:

1. El alma es la idea general de una cosa

2. El espíritu es la derivación emocional que, provocado por el alma, obra para manifestación plena del alma por medio de sus condiciones.

Estas condiciones son el medio en que este espíritu va a realizar su función.

De ello se desprende que todos aquellos hombres que son movidos por ese mismo espíritu (o llamémosle potestad espiritual) forman un cuerpo que compone el edificio donde ha de habitar, "al final de los tiempos", el Alma Suprema.

(NOTA: El final de los tiempos es un concepto ajeno a tiempo y espacio que no queremos discutir en este ensayo.)

Prosiguiendo con el tema, decimos, que esta alma provoca una serie de alternativas y va creciendo y tomando materiales diversos que, puestos a su servicio, van a buscar la forma de utilizar esas fuerzas inductoras, que llamamos potestades espirituales, para que se nutran de elementos que lleven a cabo la encomienda que el alma les anima.

De esta manera:
El alma es el elemento ideal primario.
El espíritu es la derivación emocional que, provocado por el alma, busca las condiciones propicias para manifestarse en "EL HOMBR" (no en un hombre).

Estas condiciones son el medio en que este espíritu va a realizar su función.
De ello se desprende que todos aquellos individuos o derivados ocasionales que son movidos por ese espíritu forman un cuerpo que compone el edificio donde ha de habitar el "Alma Suprema".

Así dicho, la escala se presenta de esta manera:

   1. El alma es una partícula de VERBO o esencia de acción (idea) que tiene asignada una función derivada del Supremo Ser.

   2. El espíritu es una derivación compulsoria, proveniente del alma, que dicta, o mejor provoca, las normas y principios que deben prepararse para que dicha alma pueda manifestarse en el mundo representado.

   3. El mundo representado es el elemento que debe recibir en sí los dictados del espíritu para convertirse en propiciador de los miembros del cuerpo (entiéndase los hombres) que han de representar el modo señalado por el espíritu para que se manifieste en "EL HOMBRE el "Alma Suprema".

   4. Por último podemos señalar que los hombres son los instrumentos utilizados por el espíritu, que motivado por el alma obedece, o mejor cumple, las compulsiones que se derivan de esta trilogía que utiliza a los hombres como manifestación del medio apropiado para imbuir las "realizaciones" del Supremo Ser.

Todo obra bajo un mismo principio: "La manifestación de la Voluntad Suprema en su Creación Divina".

De todo esto podemos deducir que el individuo solo es una parte del proceso que está realizándose en las alturas del Alma Suprema.

Cuando decimos el Alma Suprema, estamos abriendo el camino a las almas consideradas "no supremas", que obran de igual manera a impulsos del Ser Supremo, para la realización de la obra imbuida en ellas

Así tenemos que hay almas simples, que son las consideradas como de orden básico, y almas compuestas, que son las que obran como integradoras del Alma Suprema.

Estas almas simples, son las que componen las organizaciones que, ajenas a la idea de Dios, obran movidas por las influencias del espíritu del mundo, siendo instrumentos ejemplares de los niveles más bajos de la naturaleza humana.

NOTA: Queremos aclarar una vez más que esta imagen ideal de las cosas no la estamos viendo en el ámbito individual de cada hombre, sino como una manifestación de las masas humanas que conforman estos cuerpos movidos por potestades espirituales, de los cuales podemos decir que son influencias experimentales y que han de servir de ejemplos para las almas compuestas en su labor edificante del cuerpo de "EL HOMBRE" hombre como Alma Suprema, Imagen y semejanza de Dios a SER.

En todo esto el hombre, como individuo, no tiene nada que ver, mas que su participación como miembro.

Las almas simples son, a saber:

   1. La amargura con todos sus componentes y variantes

   2. El enojo con todas sus manifestaciones y formas diversas de odiar.

   3. La ira y su variedad de resultantes y confrontaciones.

   4. La maledicencia y malicia con sus resultados y cambios profundos.

   5. La envidia y los tipos diferentes de naturaleza mística y no mística.

  6. La soberbia y su encumbramiento deslumbrador en todos los órdenes, aún los religiosos

   7. El odio con sus guerras y confrontaciones materiales e ideológicas.

Estas almas obran solo cuando el hombre se entrega a ellas y se convierte en instrumento de las mismas

Las almas compuestas son:

   1. La fe y sus entregas absolutas en todos los órdenes.

   2. La virtud y sus sacrificios en todo nivel o capacidad.

   3. El conocimiento y sus aprehensiones y derivados de la perfección Suprema.

   4. El dominio propio y su continencia provocada o adquirida

   5. La paciencia y el estudio de la ciencia absoluta del entendimiento.

   6. La piedad con la misericordia como bandera y el perdón como antorcha interior.

   7. El afecto fraternal con el amor al prójimo como meta final.

Todos los que son movidos por estas naturalezas o potencias espirituales son instrumentos señalados para el cumplimiento de la voluntad del Ser Supremo.

(Nota: Cuando mencionamos el Ser Supremo, lo hacemos señalando que "SER" es una condición invariable e infinita, ya que no deja de SER, y al aclarar la condición de Supremo, lo hacemos con el propósito de establecer una diferencia entre el SER relativo, que se manifiesta en cada escala que conduce al Supremo SER, que aunque tiene condición de SER, no lo es en la medida absoluta no trascendental, sino que tiene una función trascendente a una escala superior y suprema que lo utiliza como peldaño ascendente hacia las empinadas cumbres.)

Esto, visto con una visión humana no parece tener sentido, pero si analizamos a los hombres como partículas o vasos temporales y trascendentes a "EL HOMBRE" en su condición suprema, podemos entender que el estado actual de cada hombre, no es una naturaleza absoluta, sino relativa, ya que sólo es un tránsito para EL HOMBRE como creación Suprema del SER ABSOLUTO.
Que todo lo que ocurre en el tránsito de una condición a la otra, es lo que podemos llamar la existencia relativa de cada hombre como instrumento de este proceso.

Por ello, para poder tener acceso a la condición del Ser Supremo, es necesario ser motivado por las almas compuestas, que obrando en el acontecer del hombre en tránsito, le hacer obrar de tal manera que sus acciones van formando el cuerpo Supremo del cual son miembros como instrumentos de su intención Suprema.

Si queremos mostrar un ejemplo típico de cualquiera de las dos almas, podemos señalar como alma simple de amargura la persecución de un ideal material, como lo es el almacenar riquezas y grandeza personal sin miramientos, siendo indiferente al medio en que habita.

Esta alma produce espíritus contenciosos, temerosos de los demás, combativos, soberbios, avaros, inmisericordes, etc., cuya única finalidad es la salvación personal, teniendo el temor y por ende el odio y acumulando como resultado la muerte; tanto física como espiritual del cuerpo, que, movido por esta alma simple, sigue los dictados relativos de los espíritus simples que se derivan de ella.

Esta condición no edifica el cuerpo del hombre supremo, ya que a su tiempo todo cuanto ha hecho desaparecerá.

Un hombre puede estar motivado por varios espíritus y varias almas o ideas de perfección, sin tener un caracter individual, al ser motivado por diversos ejemplos que le han dado su formación y carácter sin que tenga una formación definida dada la incertidumbre de los espíritus simples de naturaleza variable.

En cambio si vemos un ejemplo típico del alma compuesta, podemos señalar como alma compuesta de fe, la persecución de un ideal espiritual, como lo es el alcanzar la grandeza de una condición comunal y fraterna, con el valor que produce la fe y la misericordia y el afecto que obra en el medio en que esta alma se desenvuelve.

Esta alma produce espíritus conciliatorios, amantes de lo que les rodea, cuya finalidad es el amor y la vida espiritual que se deriva de ello y que anhela la manifestación del alma Suprema le hace seguir firmemente por un sendero de impulsos perfeccionantes que prevalecen a su condición temporal.

Estas almas producen resultados que trascienden sus estados temporales y se manifiestan en los distintos niveles de la composición del HOMBRE ABSOLUTO, que es el Alma Suprema imbuida por el Supremo Ser.

Cuando un hombre está movido por un alma simple, su condición de SER está sujeta a la muerte o pérdida de la vida Suprema.

Cuando un hombre, por el contrario, se entrega a los dictados del Alma compuesta, siendo influenciado por las potestades espirituales que anima el Alma Suprema, esté permanece como parte del Alma suprema en su espiral trascendente hacia las alturas del "fin de los tiempos".

Todos los ejemplos de grandeza de la humanidad están obrando y tienen vida, presente en todos los que, motivados por su esplendor y luz interna le brindan sus cuerpos como vasos receptores de dicha esencia, prevaleciendo, aún después de no tener existencia fisica, al ser ejemplos de otros que han de copiar sus mismos ejemplos para posteridad, siendo espíritus creados por el alma compuesta para realización de la Obra Suprema.



Salvador Levy 5/28/2001.

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